DE EMPRESAS BRUTAS A ORGANIZACIONES INTELIGENTES

Los datos se han convertido en un activo estratégico de las compañías y hoy fluyen a grandes volúmenes y velocidades. Sin embargo, el secreto está en la capacidad para buscar, analizar e integrar toda esa información de forma rápida y automatizada y para lograrlo, no hay otro camino para las empresas que la transformación digital. A medida que el mundo empresarial se vuelve más competitivo y el mercado, en especial los consumidores, demanda soluciones innovadoras, ágiles y acordes a sus expectativas, son cada vez más las empresas que no pueden permitirse ineficiencias que les cuesten tiempo, dinero y pérdidas de competitividad. Hoy, la velocidad y la eficiencia son las nuevas monedas en los negocios y las organizaciones enfrentan un desafío: O se transforman o mueren.

En este escenario, la transformación digital aparece como el salvavidas al que hay que aferrarse para no sucumbir en una era donde las nuevas tecnologías de la información y las comunicaciones generan grandes flujos y volúmenes de información y de datos en tiempo real, que pueden y deben ser aprovechados por las compañías para tomar mejores decisiones, generar valor para sus clientes y obtener ventajas competitivas.

Precisamente, los datos se han convertido en un activo estratégico de las compañías que les permite, entre muchas otras cosas, optimizar recursos y procesos; impulsar la productividad, predecir tendencias, entender a los clientes y sus preferencias; crear productos y servicios que estos en realidad desean; y, finalmente, descubrir y capturar nuevas oportunidades. En definitiva, la nueva materia prima de las organizaciones es la información y el conocimiento. “Pero los datos brutos por sí solos no generan valor para impulsar el crecimiento del negocio”, advierte Germán Borrero, Presidente Andino de MQA Business Consultants. “El secreto está en la capacidad para buscar, analizar e integrar toda esa información de forma rápida y automatizada y para lograrlo, no hay otro camino para las empresas que la transformación digital. En otras palabras, es necesario integrar e implementar tecnologías que les permitan a las organizaciones interrelacionar de forma inteligente procesos y datos para generar valor”. Para Borrero, lo anterior implica la reinvención de todas las áreas de una empresa, cambiando la forma en que opera y brinda valor a sus clientes. Para ello, la transformación digital demanda, además de plataformas tecnológicas, un personal capacitado para aprovechar al máximo los beneficios de estos avances y una nueva cultura organizacional enfocada en reinventarse en el día a día y perseguir la innovación.

TECNOLOGÍAS CLAVE
Conforme surgen los datos y la capacidad de asociar esos datos con indicadores o problemas, una organización puede ser no solo más eficiente sino también cambiar cómo opera. Por lo tanto, a la hora de dar el salto a la transformación digital, toda organización debe considerar en primer lugar, qué objetivos va a perseguir (aumento de ingresos, captura de nuevos mercados, eficiencia operativa, incremento de la productividad, satisfacción del cliente, etc.) con el fin de incorporar la tecnología que mejor se ajuste a sus necesidades. Así, los datos son, en definitiva, los habilitadores de nuevas tecnologías y soluciones.

Entonces, ¿cuáles implementar en una organización? Borrero considera que, así como no existe una sola aplicación o tecnología que permita la transformación digital, sino que esta surge de una combinación de varias tecnologías, esto no quiere decir que una organización deba implementarlas todas en su negocio. Por el contrario, la elección de una o varias tecnologías debe ajustarse exactamente al proceso que intenta optimizar o renovar. Por lo tanto, la clave está en conocer las tendencias e identificar aquellas que se ajusten correctamente a los objetivos del negocio. Veamos algunas:

  • SISTEMAS DE ANALÍTICA PARA BIG DATA: Cada segundo los datos en todo el mundo aumentan de forma alarmante haciendo que su volumen, variedad y velocidad de generación superen la infraestructura y capacidad de las empresas para tomar decisiones de forma oportuna y precisa. Es por ello que las organizaciones deben evolucionar sus infraestructuras de TI mediante la incorporación de sistemas de analítica que les permita sacar el máximo provecho de los grandes datos. Se trata de una serie de infraestructuras, servicios y herramientas que no solo permiten procesar datos sino organizarlos para obtener ideas que conduzcan a mejores decisiones y movimientos de negocios estratégicos.
  • MOVILIDAD: LA OFICINA EN EL DISPOSITIVO MÓVIL: En una era de máxima penetración de teléfonos inteligentes y dispositivos móviles que permiten la hiperconectividad de las personas, las empresas le están apostando cada vez más a implementar tecnologías y aplicaciones de negocio pensadas en estos aparatos electrónicos que les permita a sus empleados ejecutar tareas laborales sin tener que estar “pegados” a sus escritorios. En este sentido, la movilidad se está convirtiendo en un nuevo paradigma que está logrando que las organizaciones pasen de ser analógicas a digitales. Dependiendo del tipo de empresa, la movilidad puede tener distintos significados, pero todos apuntan a un lugar común: permitir a los empleados acceder remotamente a los recursos (escritorios, aplicaciones, email y archivos) para trabajar libremente en cualquier momento y desde cualquier lugar. Aquí, el reto es lograr que el dispositivo sea idóneo para su uso empresarial y desarrollar mecanismos como la seguridad del hardware y del sistema operativo que garanticen la protección de los datos.
  • EL RÁPIDO ASCENSO HACIA LA NUBE: No hace mucho tiempo que la idea de almacenar información privada o corporativa en el centro de datos de un tercero era considerada, como poco, una idea descabellada. Sin embargo, hoy los sistemas cloud computing (computación en la nube) también conocidos como ‘servicios en la nube’ son una tendencia en aumento. Se trata de una nueva forma de consumir tecnología a través de una red que, usualmente, es internet, y con menores costos para obtener mayor capacidad, desempeño y máxima flexibilidad a la hora de almacenar información y acceder a ella. Esto reduce al mínimo la necesidad de comprar servidores, computadores, y licencias de software, así como invertir recursos en su actualización y mantenimiento. Además, la computación en la nube le otorga a la organización un acceso más rápido al software que necesita y a nuevas funcionalidades de acuerdo con sus necesidades.
  • INTELIGENCIA ARTIFICIAL Y REALIDAD AUMENTADA: La Inteligencia Artificial (IA) y la realidad aumentada han dejado de ser una promesa futurista para convertirse en una necesidad cada vez más acuciante para las empresas. Por un lado, la IA hoy no solo está presente en la detección facial de los móviles o en los asistentes virtuales de voz como Siri de Apple, Alexa de Amazon o Cortana de Microsoft, sino que ahora se materializa en el ámbito empresarial mediante la implementación de ‘chatbots’, es decir, robots virtuales que agilizan los procesos de gestión, atención al cliente y venta al público. Por otro lado, las empresas están empezando a valerse de la realidad aumentada para aplicarla a sus procesos de marketing y crear experiencias más interesantes e interactivas para sus clientes.
  • INTERNET DE LAS COSAS: El Internet de las Cosas (IoT), es decir, la interconexión digital que pueden llegar a tener objetos de uso cotidiano a través de Internet, es una tecnología que está en pleno desarrollo pero que está penetrando a grandes pasos la gestión empresarial. De hecho, en las organizaciones el Internet de las Cosas está ayudando a gestionar, recopilar, procesar y analizar datos de manera más clara y sencilla. Por ejemplo, esta tecnología permite hacer seguimiento remoto a las diferentes actividades que se estén realizando en diferentes puntos y en tiempo real, facilitando la conexión entre dispositivos y sistemas, los cuales favorecen la productividad y rentabilidad de la empresa.
  • CREANDO UNA CULTURA DIGITAL: Ahora bien, para implementar adecuadamente las anteriores alternativas y desatar el potencial de la transformación digital, las organizaciones deberán, a su vez, desarrollar el talento digital de sus empleados y colaboradores. Esto supone no solo adoptar innovaciones materiales sino también ‘innovaciones de pensamiento’ lo que implica cambiar progresivamente costumbres y hábitos en todos los niveles, hasta producir cambios radicales en la cultura empresarial. Por ello, hay que desarrollar una mentalidad flexible y dispuesta a aceptar cambios trascendentales y permanentes. “Si no se genera una cultura digital y de innovación en las organizaciones o los empleados no se convencen de que las competencias digitales son esenciales en este nuevo entorno, las empresas podrán gastar enormes recursos tecnología y aplicaciones, pero la evolución digital nunca llegará a ser una realidad”, enfatiza Borrero.